Ávila se ha consolidado como un destino estratégico para la observación de aves, con un crecimiento en la demanda del 7,8% anual. La diversidad de ecosistemas de la provincia permite el avistamiento de especies protegidas bajo normativa europea, destacando el incremento del 500% en las poblaciones de garceta grande en humedales y la estabilidad de colonias de águila imperial y buitre negro en el Valle de Iruelas.
Este potencial biológico ha captado el interés del mercado internacional, especialmente de observadores del Reino Unido, Alemania y los Países Bajos. El turista extranjero presenta un perfil de alta rentabilidad, con un gasto medio diario cercano a los 100 euros y una estancia prolongada. En zonas como la Sierra de Gredos, la presencia de especies de alta montaña como el pechiazul actúa como un reclamo crítico, impulsando una economía sostenible que prioriza la conservación del hábitat frente al turismo de masas.